jueves, 16 de julio de 2015

Siempre que tratamos de juzgar un texto, partimos de una serie de presupuestos filosóficos que guían nuestra lectura. Normalmente esto sucede sin que nosotros tomemos conciencia de ello; lo hacemos a través de lo que podemos denominar prejuicios culturales.
Pensar el sujeto mestizo remite hacerse cargo de una larguísima historia de construcción y re-construcción del concepto, lo que nos lleva a pensar en una necesidad constante de darle a la palabra mestizaje nuevas categorías y nuevas característica con el afán de una búsqueda de reconocimiento identitario de América Latina. Hablar de mestizaje es hablar de la historia  y del proceso de identidad que han llevado a cabo numerosos proyectos políticos en el continente para definirse a sí mismos, la palabra de mestizaje no ha pasado desapercibida, sino que se ha articulado constantemente como un eje central en el discurso latinoamericano.
El mestizaje es una tensión permanente, una construcción identitaria que dialoga con las nociones de raza y de nación. Dialoga en la medida que se construye desde esas problemáticas y no se puede separar el  mestizaje con estos conceptos, puesto que se constituyen como un campo de relaciones de poder que supone generar categorías de identificación.
El concepto de mestizo, por tanto, trae problemáticas que tienen eco en los fenómenos de construcción de subjetividades políticas que continúan hasta el presente. Al situar una nación como mestiza, estamos remitiendo una diversidad de sujetos que han sido homogeneizados bajo un rótulo. El mestizo no surge por azar o por un sinnúmero de relaciones de género entre dos culturas, sino que ha sido construido por una élite dominante y colonizadora.
A modo de conclusión, pensar al mestizo desde hoy implica cuestionar la validez y la carga semántica y teórica que esta conlleva. Asumiendo que es la construcción de mestizo la que institucionaliza la desigualdad y homogeniza las prácticas de “otros sujetos” coloniales, y por ende, pone un manto de sospecha sobre los mismos, es en dónde debemos alejarnos de dominaciones que nos llevan a supeditar a estos sujetos por debajo del poder. Políticamente hablando es una manera de neutralizar las prácticas disímiles al colonizador, y aunarlas en un proyecto de sujeto que se va vaciando de contenido. Es por esto que la solución teórica y metodológica que planteo, es volver a pensar en el mestizaje y no en los mestizos como una manera de aproximarnos al problema y a pensar en la identificación latinoamericana, desde la idea de una dinámica colonial que se ha mantenido hasta nuestros días.


ASPECTOS POSITIVOS DEL MESTIZAJE

Hicieron que américa sea una alternativa de conocimiento y aprendizaje para el mundo.
Tambien hicieron que el mundo conozca uno de los continentes mas exuberantesy útiles del mundo.



ASPECTOS NEGATIVOS

Asesinatos de gente inocente.
Impusieron su religión.
Cambiaron drásticamente la cultura aborigen.
Robaron las riquezas que había.